Competitividad a corto y largo plazo. Un ejemplo de ámbito deportivo.


Buenas y calurosas tardes por donde yo me encuentro. Hoy os quiero comentar una estrategia que suele utilizarse en algunas ocasiones para convertir una organización en competitiva y alcanzar objetivos a corto plazo, pero que sin embargo, suele ser difícil de mantener en el tiempo si se quiere lograr una competitividad importante a largo plazo. Me refiero a fomentar la propia competitividad interna dentro de una empresa, un equipo, etc. Se suele conocer como interdepartamentalismo en algunas sitios, y consiste en mirar únicamente por el bien propio, sin tener en cuenta que ello puede repercutir en una competición o competencia con personal del propio equipo o incluso con un departamento de la propia empresa.
El ejemplo que os quiero trasladar es del ámbito del deporte, y es el caso ASTANA. Alberto Contador ganaba el Tour hace dos años, y el año pasado se prohibía a su equipo participar en la carrera gala por un caso de dopaje de alguno de sus integrantes. Digamos que pagaron todos la osadía y el engaño de unos, pero eso es otro tema.
Este año volvía ASTANA al Tour, pero además, volvía Lance Armstrong. Lance fue todo un líder en su etapa anterior bajo las órdenes de su director, también director actual del ASTANA, pero ahora además compartía equipo con otro favorito para ganar la carrera, Alberto Contador.
La tensión en el equipo ha sido palpable durante las tres semanas del Tour, y cada decisión de uno y otro ha sido cuestionada dentro del equipo y también por toda la prensa deportiva. Creo que no me equivoco cuando digo que había realmente intereses enfrentados dentro del mismo equipo. Alberto Contador quería ganar, y Lace Armstrong también. Ambos además, han demostrado que podían hacerlo.
Pues bien, la propia competición interna en el equipo ASTANA, ha hecho más fuertes a Alberto y a Lance, y sobre todo en el caso del americano, tanto debate y tanto enfrentamiento y competencia interna, le han permitido exigirse al máximo y lograr un tercer puesto. Dicho sea de paso, un meritorio puesto para una persona que volvía lejos de su óptimo estado de forma, y al que se le ha visto sufrir y refunfuñar como nunca.
Alberto Contador también se ha visto beneficiado por esa pugna interna, porque su concentración y lucha era doble, ganar el Tour, pero también dejar claro que él era el mejor dentro de su equipo. Y lo ha dejado claro.
El ASTANA ha demostrado además, ser el mejor equipo del Tour, el más fuerte, y ha colocado a varios hombres en las primeras posiciones y dentro de los mejores ciclistas del mundo.
Por lo tanto, la decisión de enfrentar y retar entre sí a componentes de un mismo equipo, ha dado resultado a corto plazo, y ASTANA ha cosechado éxitos individuales y colectivos en esta carrera, teniendo además en sus filas a los dos mejores ciclistas del momento, y al equipo más fuerte.
Ahora bien, el director del equipo dejará la escuadra el año que viene. Alberto Contador también busca equipo, y Lance Armstrong ha anunciado que ya tiene nuevo equipo y que se cuidará muy mucho de que todo el equipo trabaje para él, para buscar la revancha en el Tour del 2010.
Por lo tanto, esta operación de grandes resultados a corto, no ofrece garantías de poder mantenerlos, y como en este caso, es incompatible con una carrera profesional de equipo y una competitividad permanente para un mismo grupo.
En la empresa y en los negocios, pueden darse resultados similares. La competición interna es buena para catalizar el ingenio de diferentes departamentos, que se enfrascan en una competición por ofrecer a su director general mejores resultados que sus vecinos. Posiblemente funcione a corto plazo, pero el ambiente no será en ningún caso sostenible a largo, y las trencillas serán permanentes en el futuro, dificultando el trabajo en equipo y probablemente, poniendo en cuestión la estrategia elegida para tener resultados a corto. Cambiar un par de ciclistas puede resutar medianamente fácil, pero en el mundo de la empresa cambiar a gente acomodada en un ambiente actual como el que ofrecen los sindicatos, no es fácil, y menos aún cuando hablamos de grandes empresas con grandes rasgos de interdepartamentalismo.
Por lo tanto, y una vez más, cada decisión tomada desde una dirección, tiene consecuencias que hay que asumir, y que en muchos casos, repercuten en el tiempo y no tiene marcha atrás. La medicina para todo no existe, y el crear un equipo competitivo a largo plazo, exige de paciencia, tesón, formación, mente abierta, mucha ilusión y conocimiento. El miedo a no ser competitivo a corto plazo, puede en algún caso ofrecer dudas de si la elección es acertada o no. Esa decisión y el análisis de ese riesgo será lo que permita tomar una acertada decisión.

~ por Alberto Conde Mellado en julio 26, 2009.

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