Personas dirigidas por máquinas
En el día de ayer, os dejaba un vídeo de un taller de BMW donde una máquina orientaba y guiaba a una persona en una serie de tareas de mantenimiento en un vehículo de la marca alemana.
En el día de hoy, he mantenido una interesante reunión de trabajo, con comida incluida, donde este vídeo ha sido comentado, y además de valorar el impacto de BMW, la idea y filosofía de trabajo, yo he reflexionado algo más sobre este tema.
La conclusión a la que he llegado es que estamos y estaremos cada vez más, en un entorno en el que confundiremos máquinas que realicen las operaciones que a día de hoy realizan las personas, y por otro lado, tendremos personas dirigidas por máquinas.
Resulta un tanto curioso, porque en función de la tecnología y del enfoque que le demos, el rol de la misma, y consecuentemente el de las personas, varía. Por tanto, convivirán enfoques en los que las máquinas ocuparán el lugar de las personas y se automatizarán ciertas tareas repetitivas, ordenadas por personas, pero al mismo tiempo, se darán situaciones en las que las propias máquinas y la tecnología, guiarán a las personas en otras tareas.
Y la razón por la que se apuetas por esa dirección de personas desde la tecnología, se basa en que la propia tecnología, la inteligencia artificial, no es capaz de albergar el conocimiento tácito que los humanos sí podemos albergar. Del mismo modo, una máquina no siente, y no tiene emociones, si bien se puede de algún modo simular esas emociones, las máquinas no las sentirán.
Esta diferencia, la inteligencia emocional, es la que nos permite marcar siempre una diferencia entre máquina y persona, razón por la que aquellos que trabajen su inteligencia emocional, serán personas de mayor valor añadido en las organizaciones.
Una opinión de,
alberto conde mellado
