El trabajo sometido a presión
Últimamente he tenido ocasión de compartir buenos momentos con gente a la que admiro, con la que comparto muchos ideales, y sobre todo, gente a la que considero amiga, y de la que estoy aprendiendo mucho, y espero seguir estando cerca de ellos para seguir absorviendo parte de su conocimiento.
A princpios de la semana pasada, mientras pasea por Donosti con una de estas personas, una a la que considero mi maestro en el sector del ferrocarril, comentábamos la opción de someter a un grupo de trabajo a presión para que su rendimiento fuera mayor.
Ambos concluíamos que bajo nuestro punto de vista, y en un ámbito de confianza generada por y para el equipo desde un verdadero liderazgo, la presión no favorece la efeciencia del equipo de trabajo. Digamos que al igual que mencionaba Bernoulli, al aumentar la presión, la velocidad disminuye, y gracias a ello, no sólo vuelan los aviones, sino que también fluyen los equipos de trabajo verdaderamente liderados.
Juan Carlos Cubeiro lo refleja muy bien en “El bosque del liderazgo”, la segunda parte de “La sensación de fluidez”, y a fin de cuentas, se trata de nutrirse de la naturaleza, que es tan sabia que engloba la gran mayoría de las respuestas que necesitan las personas, sólo hay que saber dónde buscar y escucharla.
