El tiempo de la educación


Hoy os escribo desde Barcelona. Me han invitado a participar en unas jornadas técnicas donde he expuesto parte del trabajo realizado en NEM Solutions. Sin embargo, como cada día, siempre hay un momento para reflexionar sobre el movimiento emocional de uno.
En particular, hoy le ha tocado a la puntualidad y la medida del empleo del tiempo en un foro de multitudes. Los detalles como llevar el control del tiempo de la intervención de una persona en un acto de estas características, es pasado por alto en muchas ocasiones. Los moderadores se vuelven locos de alguna forma, y rara vez se ejecuta el corte o la parada repentina sin permitir al ponente en cuestión terminar su actuación.
Es más, se suelen enviar mensajes de atención, comentando la necesidad de concluir la ponencia por haber consumido el tiempo establecido o similares. Mensajes que a su vez, requieren de más tiempo, y aumentan el retraso del que estaba hablando.
Realmente se trata de un principio de educación, ya que si uno sabe que tiene que ceñirse a 30 minutos de tiempo, debería particularizar su intervención a ese espacio de tiempo. Sin embargo, como en muchas ocasiones esto no ocurre, se trastoca todo la organización del evento.
Desconozco las razones de esa “falta de educación” si me lo permitís decir así, ya que de algún modo, se trata de un contrato o acuerdo, que ambas partes pretenden cumplir. Por un lado hay un compromiso de contar algo en un tiempo determinado y por otro hay un compromiso de congregar a un foro adecuado para escuchar ese mensaje. En el momento en el que una de las dos partes deja de cumplir su cometido, se rompe ese contrato, y además se modifica el contrato del resto de ponentes, ya que si una de las personas rompe su trato y se estira en el tiempo, otros tendrán menos tiempo concedido.
Mi experiencia en foros similares me dice que es normal extenderse más de lo previsto. Sin embargo, esa normalidad no debería exculpar al ponente en cada ocasión, y debería volver a ser algo anormal, algo a evitar.
Una vez más, este tema ataca a los principios propios de cada persona, que son individuales y diferentes para cada uno de nosotros, pero que los valores educativos intentan concentrar estos principios básicos, para fomentar un movimiento educado en la convivencia social.
¿y si cada uno reparamos en estos pequeños principios para fomentar el respeto y la convivencia?

saludos,
alberto conde mellado

~ por Alberto Conde Mellado en noviembre 4, 2009.

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