¿Competir en precio? no gracias.


Llevo unos días en los que mi agenda me está superando. Mejor dicho, estoy siendo agenda de otros, y por ello, he tenido el blog un poco abandonado.
Sin embargo, os dejo una reflexión que compartía con una amiga por e-mail esta semana. Trata de la competencia de las empresas, de las estrategias de reducción de precios por la crisis. El fragmento que os dejo, fue parte de mi respuesta a una reflexión y una invitación que me enviaba Ainhoa, que lamentablemente, por el hecho de ser agenda de otros, he tenido que rechazar.

Competir en precio supone un retroceso. Competir en precio es dejar en manos de cualquiera el futuro de todas las empresas de un sector. Es suficiente con que una empresa reduzca el precio a algo no razonable, para que ese mercado desaparezca o sufra en demasía. Ya lo dice la lógica estratégica, para que un sector sea rentable, hay que dividir el mercado posible entre el número de empresas que opten a él, y el resultado ha de estar por encima del umbral de maniobra de cada una de esas empresas como término medio. Si no es así, ese mercado está saturado. Sin embargo, la competencia en precio tiende a saturar el mercado, porque reduce el potencial económico del mismo, y por lo tanto, también reduce el número de empresas posibles en el mismo o su índice de maniobra. No tiene futuro competir en precio.

Pero la consecuencia no es sólo que desaparecen empresas, sino que desaparecerán productos, porque no será rentable producir una serie de bienes en competencia exclusiva de precio, o en su defecto, la calidad de esto se verá seriamente repercutida. ¿Dónde diferenciarse? En el trato con el cliente y en el entorno ofrecido con el producto, en la conversión del mero producto en un servicio constante y permanente. La venta no termina con la facturación del producto, la venta debe convertirse en un servicio continuo hacia el bienestar y felicidad del que paga, que por eso mismo pone su dinero encima de la mesa, porque quiere recibir algo a cambio, y cuanto más le dure la sensación de recepción, más dinero estará dispuesto a pagar por ello.

No todo es blanco y negro, y desde luego que ser más competitivos y eficiente en los procesos de producción, permitirán una reducción del precio del servicio / producto, pero garantizando una rentabilidad determinada. En el momento en el que la rentabilidad disminuya drásticamente para devaluar el precio del producto, el escenario de caída se acerca.

una reflexión de,
alberto conde mellado

~ por Alberto Conde Mellado en noviembre 14, 2009.

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