Empowerment, compromiso y educación
Hoy he tenido una experiencia que defino como religiosa.
He comprobado qué lejos estamos algunas personas de otras en cuanto a principios, valores, ética profesional y sobre todo en compromiso y educación.
No podemos regir a la sociedad por nuestros principios propios, el empowerment se basa precisamente en eso, en poder influir en los demás, pero desde sus valores o principios, no imponiendo los propios.
En una de las sesiones de trabajo en las que he participado hoy, he comprobado la fe que tienen algunas personas en sus propios valores, como principales en la sociedad, y con una subjetividad extrema en el egocentrismo que gira en torno a los valores de uno.
El compromiso es uno de estos valores, que no pueden generalizarse. A modo de ejemplo y concretizado, por el hecho de que una persona no se tome la puntualidad como algo importante, no se puede suponer que la gente con la que interactúe no vaya a darle importancia.
Cerrar una agenda de trabajo en unas determinadas condiciones, más si cabe cuando alguna de las involucradas ha de viajar cientos de kms para asistir a esa reunión, y después no respetarlo o cambiar drásticamente el orden del día, intentando presentar contenidos completamente diferentes e incluso introduciendo nuevas personas no previstas, dificultan el buen hacer de la programación y planificación de trabajo.
Una cosa es la innovación y creatividad en un entorno con cierto caos, sin un control extricto. Pero otra cosa muy diferente es asociar esta innovación y creatividad con la destrucción de valores éticos o con la falta de educación.
Está en nuestras manos respetarnos y evolucionar como personas, influyendo entre nosotros y adecuándonos a los valores ajenos desde los nuestros para potenciar en empowerment. En definitiva, se trata de influir y confluir.
