3 vampiros de tu energía

Triunfa quien tiene más energía, y como ya sabéis, ésta ni se crea ni se destruye, solo se transforma.

La gestión de la energía a lo largo de un día es clave para terminar el mismo con una grado alto de satisfacción, y más aún si además de estar satisfecho con uno mismo, se busca una meta ambiciosa que incluye a una organización.

Existen los vampiros de la energía, aquellos aspectos, personas o hechos, que consumen nuestra energía, que nos hacen perder los estribos incluso en ocasiones, generando una reacción interna que termina en un proceso exotérmico. Sí, de algún modo u otro, el consumo energético interno del ser humano, genera ciertos comportamientos y fenómenos exotérmicos: nos calentamos y subimos el tono, nos calentamos y gritamos, nos calentamos y hacemos cosas que no queremos hacer, nos calentamos y…  Sí, NOS CALENTAMOS y expulsamos energía, como un proceso exotérmico.

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A continuación os listo 3 aspectos clave para ese control de la energía de cada uno, para tener unos niveles de consumo de energía bajos, el modo Efficient Dynamics de la gestión emocional:

1.- LA ENVIDIA: la envidia es uno de los mayores vampiros de energía. La envidia chupa energía a una velocidad alucinante y además hace que no veamos más allá que aquello que ansías por un descontrol interno total. La envidia genera chismorreos, discusiones, parálisis,… No hay efecto bueno en alguien con envidia en una organización. Sin embargo, la envidia es una oportunidad de superación interesante, porque se puede combatir con trabajo, constancia y pasión. Si trabajar por aquello en lo que crees, por aquello que te apasiona y lo haces enfocado de forma permanente, no solo habrás conseguido calmar tu envidia y al fuga de energía, sino que la estarás utilizando en crear oportunidades. Sí, las oportunidades llegan desde el trabajo diario continuo.

2.- QUEJARSE: desde mi punto de vista, es el mayor vampiro de energía que existe. La queja. Quejarse es lo más fácil del mundo, es como apretar a fondo el acelerador de un coche, sencillo y hasta abajo. La repercusión es devastadora. Quejarse por norma es una falta de educación y además, una falta de compromiso con tu equipo, que de forma acertada o no, seguro que intentará buscar el bien común del mismo, porque todos somos parte de él. Una forma sencilla de canalizar a este tipo de vampiros es solicitando una solución o propuesta a cada queja, mostrando al vampiro que no es suficiente con quejarse, sino que hay que ofrecer soluciones, propuesta, y que éstas además, tienen que estar sujetas por una serie de normas o condiciones de contorno a las que todo el grupo está sometido. No te puedes quejar de que llueve mucho en San Sebastián por ejemplo, porque si no quieres que llueva tanto, tendrás que irte a otro lugar a vivir. No te puedes quejar de que tu oficina no tiene climatizador en lugar de AC/Calefacción central si estás de alquiler en un edificio que no te corresponde y no tienes 30.000 € para realizar la reforma necesaria. Proponer alternativas sujetas a las condiciones de contorno reales canaliza el consumo de energía generado por la QUEJA y lo reduce.

3.- DECIDIR: sí amigos, tomar decisiones consume mucha energía. Y por lo tanto, cuanto más sencillo sea nuestro día a día en cuanto a planificación, organización y desenlace, más controladas tendremos las decisiones a tomar o éstas estarán más o menos encarriladas. En el momento en el que empezamos la mañana decidiendo qué ropa ponernos, qué desayunar, qué tipo de café tomar, qué autobús coger, qué hacer al llegar a la oficina, qué luz encender, cómo voy a saludar al entrar,… Todo esto consume energía. Y la planificación ayuda mucho a reducir este consumo continuo. Además, las decisiones ligadas a ámbitos de riesgo, en un proyecto por ejemplo, o en no compartir una idea o el estado de algo y hacerlo tuyo precisamente porque tienes miedo a decidir y lo que haces es retrasar la decisión, esas prácticas, son otro gran vampiro de energía. Hay que tomar decisiones, desde luego, y lo importante de éstas no es el tiempo que se dedica a tomarlas, sino las consecuencias que tienen, que tenemos que aprender a asumir en primera persona porque son fruto de nuestras decisiones. En la medida que te planifiques y te organices, tendrás que decidir solo en temas clave, los que verdaderamente importan, y tendrás mucha más energía disponible para ello.

Recordad, triunfa quien tiene más energía, y los vampiros de energía lo único que buscan es que no triunfes. Si te has identificado en alguno de los 3 puntos anteriores, reflexiona, porque el vampiro en ese caso está dentro de ti. Reconocerlo es el primer paso para una gestión de tu energía más eficaz, que sin duda no solo te hará mejor a ti, sino a tu entorno. La consecuencia de tener un control energético dinámico y eficiente es exponencialmente bueno en tu entorno.

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