5 características de la gente tóxica en el trabajo

Hay diferencias entre grupo y equipo. Es evidente. También las hay entre cada uno de los miembros de una empresa, sea grande o pequeña. Todos somos diferentes. Quizá uno de los aspectos que más influye en una pequeña empresa es su nivel de toxicidad. ¿Cómo de tóxica es nuestra plantilla?

Preguntarse esto no es nada fácil, porque no es posible ser juez y parte al mismo tiempo. No preguntárselo, cuando ese nivel de toxicidad en el equipo limita el crecimiento y pone en jaque el trabajo del resto, incluso favoreciendo que el nivel de toxicidad aumente, es peligroso y de cobardes.

Desde luego, y como con las setas, el nivel de toxicidad es variable según la persona, la época, cómo “la cocines”, … Pero tal como decía Paracelsus, todo es veneno y nada es veneno, la diferencia está en la dosis. Así pues, el nivel de toxicidad será el que determine si es o no peligroso para una organización.

Acabar con él es duro y complicado. Duro porque hablamos de personas, que normalmente anteponen sus objetivos a los del grupo. Complicado porque a determinados niveles, se extiende muy rápido y la única forma de actuar es con insecticida, o amputando, y en ocasiones, perjudica a personas valientes y no tóxicas. Y cuando digo tóxicas no me refiero a personas que no hacen su trabajo o que lo hacen mal, o holgazanean durante la jornada de trabajo. Me refiero a gente que puede llegar a ser muy valiosa para una empresa, pero que su actitud esconde un cáncer para la compañía, porque generan un ambiente adulterado y nocivo para el crecimiento de cualquier compañía.

Cómo identificar gente tóxica

¿Cómo detectar estos niveles de toxicidad en una empresa? Aquí os reflejo características que he ido viviendo de cerca (bien en primera persona o en empresas cercanas a mí, bien en casos relatados por compañeros y colegas que han llegado a vivir situaciones límite). Y lo haré en 5 características clave:

1.- TODO les parece mal, pero no lo reconocen: es una tónica general. Si se cambia el color de la pared, no les gusta. Si se ofrecen pagas por objetivos, las tachan como imposibles de conseguir, si se cambia de puesto a un compañero critican el cambio, las decisiones de los superiores suelen ser tachadas como de “sin sentido” y equivocadas, … Y por supuesto, cada vez que se habla con ellos sobre esta actitud, nunca la reconocen y les sorprende.

2.- MODIFICAN LA VERDAD: son el centro de todo cuchicheo, resaltan lo que les interesa de cualquier situación, con una habilidad tremenda de volcar todo hacia su causa. Suelen ser personas influyentes, los referentes de pequeños grupos a los que cuentan su versión de los hechos de cualquier acción o tema que ocurra en la oficina o fuera de ella. En definitiva, tienen su propia “verdad” que es impermeable a hechos objetivos, porque está repleta de subjetividad interesada en defender unos intereses personales y sobre todo, con la finalidad de ir en contra del sistema.

3.- EN CONTRA del sistema: es su razón de ser, buscan siempre estar en contra de cualquier propuesta que se proponga. Incluso si la empresa hace un guiño a alguna de las personas tóxicas, en breve se denota que éstas han cambiado de opinión y vuelven a estar en contra del sistema, de cómo se hacen las cosas, de la dirección de la empresa, del rumbo que sigue, de las decisiones que se toman…

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4.- El DINERO es uno de sus pilares: suele ser gente que se queja de su salario. Siempre quieren más, e incluso cuando reciben un aumento por la razón que sea, no solo entienden que se lo merecen como el que más, sino que además, a las 48 horas de haberlo conseguido, se auto convencen de que merecen más todavía y lo conseguido no es suficiente.  Esta característica unida a las anteriores es una de sus grandes habilidades, pensar que si se les concede algo es por alguna razón oculta o porque el resto habrán tenido mayor aumento que ellos, o simplemente si se les sube un 10% el sueldo, ellos pensarán que entonces merecen un 15%. Y si en ese caso se les ofrece el 15%, querrán el 20%.

5.- Son buenos COMPAÑEROS hacia afuera, pero realmente no saben lo que es el compañerismo. Confunden el colegueo y la amistad con el compañerismo, con el trabajo en equipo. Para ellos ser buen compañero es llevarse bien con los integrantes del equipo que les caen bien. En lugar de ayudar a la empresa a conseguir sus objetivos a través de todo el equipo, solo se centran en “proteger” a sus colegas, a sus amigos dentro de la oficina, ignorando incluso que sus acciones pueden ir en contra de los intereses de toda la empresa, e incluso ocultando problemas que hacen que el trabajo de muchas personas de la organización esté en riesgo. Ignoran a las personas que les incomodan dentro de la organización. Suelen buscar excusas para justificar el trabajo de todos sus “colegas” independientemente de la calidad de éste, y si tienen que apoyar a alguno de sus “amigos del trabajo” lo harán incluso dedicando horas fuera de su propia jornada. Suele haber cierto paralelismo con la antigüedad en la empresa, como si hubiera derechos adquiridos o posiciones más relevantes por ser más veterano en la empresa.

Son 5 características que suelen ser plausibles en este tipo de personas tóxicas, algunas más claras que otras, y algunas más pronunciadas que otras.

El mayor problema de estas personas es que en muchas ocasiones son gente muy valiosa para la empresa. Su grado de implicación llega incluso a ser alto, y hacen esfuerzos (muchas veces a regañadientes) por el equipo. Su actitud es la que resulta negativa y merma la ilusión del equipo completo, dificultando la dirección crecimiento de la empresa.

Cuando además esto ocurre en una empresa pequeña, las consecuencias son devastadoras porque se generan barreras entre personas del mismo equipos que si no se unen por una causa común, tendrán difícil subsistir a medio plazo.

Y finalmente toca saber qué hacer para mejorar esta situación, que al menos en la experiencia propia y cercana, se suele intentar reorientar la situación a través del diálogo y haciendo cambios en la organización para intentar contentar a este colectivo en lugar de que las personas cambien hacia lo que la organización necesita.

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También está el otro extremo, que aprendí hace unos meses en una empresa americana, que por norma, rescindían el contrato de los que consideraban los 2 peores trabajadores de la empresa en cuanto a actitud, para buscar nuevo talento que les permitiera crecer sin lastre y clichés. Desde luego, esta fórmula es un tanto agresiva, y probablemente generará un ambiente raro en el propio equipo de trabajo.

Posiblemente la situación ideal será alguna entre ambos extremos, ni contentar siempre, ni despedir por defecto, pero está claro que en estas situaciones, no hacer nada supone ir en contra de aquellas personas que sí están alineadas con la organización, son buenas compañeras, les mueve el trabajo y son apasionados en ello, con el dinero como un segundo plano (y esto no quiere decir que no quieran recibir un salario justo a final de mes), están siempre ahí, y en lugar de quejarse, suelen agradecer los guiños de la organización hacia unas condiciones mejores.

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