Campeones del mundo sin serlo

Hay ocasiones en las que el orgullo le hacen a uno mostrarse débil, confundido. La evidencia no es siempre la mejor alternativa, pero es una alternativa. Como en alguna ocasión he escrito en este blog, hay que enterrar los fracasos para poder avanzar, pero al mismo tiempo, hay que recordar dónde se entierran, porque así puedes peregrinar y recordar tus errores e incluso los de los demás, para crecer desde ellos.

Entierra tus errores pero recuerda donde.
Hay ocasiones, donde resulta difícil reconocer el error propio, y más difícil aún es exteriorizarlo. Sin embargo, existen campeones del mundo que no han llegado a serlo de forma reconocida y oficial. Esos campeones sin serlo, no requieren del reconocimiento de los demás para seguir haciendo su trabajo. Es más, muchos de esos no campeones, trabajan día a día porque saben que gracias a su trabajo, otros podrán alcanzar esa gloria de ser campeón del mundo, y con eso les llega y les sobra como reconocimiento.

El éxito ajena es el mejor premio para las personas íntegras y coherentes. Y no hay como ver que un cliente triunfa y mejora en su respectivo mercado, genera más puestos de trabajo, consigue mejores resultados, para estar orgulloso del trabajo que realiza uno mismo.
El impacto no se mide en euros, el impacto no se mide en campeonatos del mundo en el haber de uno, sino en el sentimiento que recorre el interior de esos campeones del mundo que sin serlo, se sienten tan campeones o más, que aquellos que lo han conseguido, muchos dicho sea de paso, sin tener en cuenta la ayuda y el trabajo realizado por todos los actores de la película.
Por todos aquellos campeones sin serlo, para que sigan ofreciendo derroche de pasión en sus trabajos en pro de un beneficio mayor que alcanzarán otros.

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