El ave Fénix

Ha pasado mucho tiempo, una etapa intermedia de prueba y error, y algo de reflexión. No mucha, la verdad, pero la suficiente.

Vuelto a retomar el blog, el primero, el de siempre. El espacio dedicado al movimiento emocional. Todo lo que genera ese proceso de persecución de objetivos, de metas, de sueños.

Como me digo una y otra vez, el trabajo es el motor para alcanzar los sueños, pero todo motor requiere de combustible. En este caso, la pasión es la que hace que el motor carbure a plena potencia y nos impulse hacia nuestras metas. Sin pasión, el motor no funciona bien, se avanza, pero lento, sin rumbo claro.

Así pues, en adelante volveré a publicar por aquí aventuras y desventuras, muchas de ellas pasadas pero anotadas, por si decidía que este día tenía que llegar. Ha llegado.

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